Destornillador es igual a screwdriver…

DestornilladoresEl vocabulario (o el léxico) es la clave para hablar cualquier idioma con fluidez. Es más importante que la gramática incluso. ¿No me crees?

Te pongo un ejemplo.

Si uno entra en una ferretería, se acerca al mostrador y no dice nada más que “destornillador,” acabará saliendo contento, silbando y con la herramienta en la mano.

Ahora entra en la ferretería otro tipo, que conoce todo tipo de lenguaje más complicado, pero a quien le faltan las palabras básicas para expresar su necesidad. También quiere un destornillador, pero no sabe cómo comunicarlo. Por mucho que diga “quisiera comprar…” o “me hace falta un…” no va a lograr nada.

El léxico es clave.

Claro que el ejemplo que te he puesto es muy exagerado, pero sirve para ilustrar una verdad que — muchas veces — ha quedado en segundo plano, detrás de tanta preocupación por los tiempos verbales y otras facetas de la gramática. 

Pero para saber lo importante que es el léxico realmente, tenemos que dejar atrás una concepcion errónea que ha plagado a todos los estudiantes de idiomas desde tiempos inmemoriales.

¿Qué es el vocabulario?

Cuando empezamos a aprender un idioma, queremos traducir todo, palabra por palabra.

Muchos, si siguen estudiando, se dan cuenta de que esto no funciona.

Otros nunca dejan de aferrarse a esta idea. Creen que aprender un idioma es simplemente una cuestión de memorizar palabras. Así los idiomas no parecen tan complicados, tan desorganizados.

Destornillador es igual a screwdriver. Es verdad. Pero, por desgracia, no siempre es tan fácil.

Esta manía por buscar palabras equivalentes un nuestro idioma natal es un error. La traducción tiene su lugar, pero en este caso solo nos impide el aprendizaje.

Ahora escucha lo que te digo.

El vocabulario no consiste en palabras sueltas, sino en combinaciones de palabras.

Una combinación se llama collocation /ˌkɑləˈkeɪʃən/ en inglés.

Collocations son combinaciones de palabras que ocurren juntas con gran frecuencia. Existen en todos los idiomas, incluyendo el castellano. De hecho, aprendemos nuestro primer idioma de esta manera.

Por ejemplo, con el verbo correr, las combinaciones más comunes serían:

~ un riesgo, ~ con las consecuencias, ~ un maratón, etc.

Aprender estas combinaciones te aporta mucho más que la técnica tradicional de aprender las palabras de una en una. Vas adquiriendo una base de vocabulario que se demuestra no solo común, sino extraordinariamente útil.

Ahora veamos un ejemplo con un verbo en inglés: to take. Todos conocen este verbo, debido a su uso frecuente en el habla cotidiano. La traducción al español, en teoría, es tomar.

~a pill (tomar una pastilla)

 ~take the bus/train (coger el autobús/tren)

~a walk (pasear)

~part in something (participar en algo)

Como puedes comprobar, en solo el primer ejemplo take se traduce como tomar. No es bueno generalizar, porque nos lleva a cometer errores. Mientras sí se puede traducir tomar una pastilla literalmente, en una operación tan mecánica como convertir el celsius al fairenheit, no siempre es el caso.

No se puede traducir tomar un café como take a coffee, por ejemplo. Se dice have a coffee.

Hemos descubierto dos cosas, entonces.

Primero, que los collocations nos aportan un poder expresivo infinítamente mayor al que nos ofrece una mera palabra suelta.

Segundo, que es contraproducente intentar traducir todo mecánicamente.

Ahora que entendemos esto, estamos preparados para empezar a buscar estas combinaciones. En la próxima entrada de esta serie sobre el vocabulario hablaremos de eso.

Hasta entonces.

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